Pinta Caribia, soñando en colores

En El Sueño de Chocolate creemos que, para cumplir un sueño, se requiere la unión de muchos y creemos firmemente en el arte y la cultura como detonadores del desarrollo.

Esta es la historia de nuestro primer voluntariado, una historia donde el arte y el trabajo en equipo se integraron para dar el primer paso —de muchos que hemos dado hasta ahora— con el objetivo de generar desarrollo en una de las regiones cacaoteras donde trabajamos.

En nuestro cultivo de cacao en Necoclí, Antioquia, 70 trabajadores provenientes de Caribia, un corregimiento que hace parte de la subregión del Urabá, trabajan día a día para cultivar el mejor Cacao Fino de Aroma del país. Desde hace un tiempo, sus habitantes empezaron a formarse como técnicos en turismo sostenible para proyectar su comunidad como una parada obligada en la ruta turística de Necoclí, aprovechando así su riqueza histórica y cultural (Caribia fue el primer asentamiento de la zona y cuenta con una gran diversidad étnica).

Esta fue una gran oportunidad para apoyar a la comunidad de Caribia ayudándoles a visibilizar en el mundo la energía y la generosidad que las personas llevan en sus corazones, pues creemos que su implacable deseo de seguir adelante es el motor para transformar esta región. Con este hermoso reto entre las manos, el equipo de El Sueño de Chocolate, junto a los líderes comunitarios identificaron una oportunidad para volver más atractivo el corregimiento: darle vida a las casas a través de los colores y así fue como nació Pinta Caribia.

Para nosotros, Pinta Caribia, es más que una iniciativa, es la metáfora tangible del realismo mágico que existe alrededor de la mazorca de cacao, que no solo da vida a los granos, sino que también construye sueños a su alrededor. Con nuestros corazones llenos de empatía y mucha emoción, comenzamos a materializar la ejecución de Pinta Caribia.

Fue así como nos pusimos en contacto con la Fundación Orbis-Pintuco (organización con experiencia generando desarrollo y formación en poblaciones vulnerables a través del color en toda Colombia) y en conjunto vimos el potencial de hacer una jornada artística en la que voluntarios de Luker Chocolate y habitantes de Caribia pintarían en equipo hasta la última casa del corregimiento.

La Fundación Orbis-Pintuco nos ayudó a conformar un programa en el que 20 jóvenes de Caribia se postularon para ser capacitados como técnicos en pintura. Ahora solo nos faltaban los materiales, pues teníamos que recolectar 500 galones de pintura.

Entre la Fundación Orbis Pintuco, Luker Chocolate y sus colaboradores, recolectamos donaciones para llegar a la meta. Adicional, 30 de nuestros colaboradores, incluido el comité de gerencia,  viajaron como voluntarios para participar en Pinta Caribia, el nombre que decidimos ponerle a esta iniciativa y trabajar hombro a hombro con los trabajadores de nuestra finca.

 

Pintando un sueño

Y finalmente llegó el gran día, el 22 de junio, más de 30 voluntarios y caribianos unieron sus esfuerzos en torno al sueño de convertir a Caribia en el lugar más colorido de Necoclí. La paleta se seleccionó cuidadosamente para representar los colores encontrados en nuestro bosque de cacao, colores que para la población de Caribia tienen un significado profundo: azul que simboliza la tranquilidad, verde que representa la paz que se encuentra en la región, amarillo que representa la prosperidad que brindan los campos de cacao y rojo por el amor que sienten por su tierra y sus familias.

La dinámica de trabajo fue la siguiente: cada voluntario ayudó a dos familias a pintar sus casas, mientras recibía asistencia de los habitantes del corregimiento que habían sido previamente capacitados por la Fundación Orbis-Pintuco. Además, la comunidad se encargó de preparar el desayuno, el almuerzo y la comida, concretando así un gran trabajo en equipo y fortaleciendo los vínculos entre Luker Chocolate y la población.

Hombro a hombro, a pesar del calor y el agotamiento, trabajamos durante todo el día por un objetivo en común y este esfuerzo se vio reflejado en los resultados: 100 casas fueron pintadas ese día, desde la escuela primaria, el centro comunitario, la guardería, hasta los parques infantiles.

Hoy, un año después, recordamos este día con emoción y nostalgia, pues este fue nuestro primer voluntariado en la región y la oportunidad perfecta para que tanto los Caribianos, como los miembros de Luker Chocolate, nos uniéramos en un solo equipo.

Nos sentimos muy felices de que ellos pudieran reflejar su belleza interior en la comunidad, al transformar a Caribia en un destino turístico vibrante. Queremos agradecerle a Caribia por permitirnos conectarnos con sus sueños, abrirnos las puertas de sus hogares y dejarnos llenar su vida de colores y chocolate; sin duda alguna, ellos también pintaron nuestros corazones.

 

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