LA SOSTENIBILIDAD, ¿UN TEMA DE SECTORES?

El concepto de sostenibilidad se ha ido definiendo, y redefiniendo, por muchos durante la última década. Del tema hablan hoy expertos, no expertos, jóvenes, adultos, empresarios y gobernantes en todas las coordenadas. Algunos hacen especial énfasis en temas ambientales, otros en sociales, económicos y otros en las relaciones entre todos los componentes. Hay grandes discusiones sobre lo que en realidad significa o, más bien; sobre los caminos que nos debemos trazar como planeta para ser sostenibles. Se enfrentan conceptos, intereses, culturas, etc., pero parece que estamos todos de acuerdo en que es un asunto de temporalidad. ¿Cómo satisfacemos las necesidades de hoy sin comprometer las de mañana? Naciones Unidas logró poner al mundo entero a mirar hacia el mismo norte: los Objetivos de Desarrollo Sostenible que nos marcaron una ruta por la cual debemos transitar como humanidad para que vivamos dignamente, garantizando los recursos para futuras generaciones.

Naciones Unidas logró poner al mundo entero a mirar hacia el mismo norte: los Objetivos de Desarrollo Sostenible que nos marcaron una ruta por la cual debemos transitar como humanidad para que vivamos dignamente, garantizando los recursos para futuras generaciones.

Sin embargo, aunque los objetivos estén ahora más claros, todavía nos enfrentamos al reto de su implementación: ¿quiénes?¿cuándo?¿dónde?, y ¿cuánto dinero se necesita? La discusión toma entonces un matiz entre lo práctico y lo filosófico, entre el propósito superior que como humanidad tenemos y la voluntad de llevarlo a cabo. Surgen las preguntas sobre quiénes deben empezar, si se debe partir de la base o si es responsabilidad de los líderes. En fin, hay más preguntas que respuestas sobre la sostenibilidad. Sin embargo, hay una que es especialmente relevante: ¿quiénes son los jugadores más importantes para que sea una realidad?

Aquí aparece la muy clásica discusión entre el sector público y el sector privado y su rol dentro de todo esto. Al planteamiento sobre el rol que cada uno debe desempeñar lo precede otro todavía más complicado: ¿es verdaderamente posible que en estos sectores se hable de sostenibilidad? En el sector público, por ejemplo, existen algunos límites a la posibilidad de ser sostenible. Algunos de ellos pueden ser:

  1. Los períodos de administración de la Rama Ejecutiva (cuatro años) son insuficientes para que se desarrollen proyectos de largo plazo de manera sostenida.
  2. La sobrecarga de normatividad del país no permite avances y flexibilidades en la ejecución de los recursos públicos para buscar que sean económica, ambiental y socialmente sostenibles.
  3. Construir sobre lo construido no ha sido un pilar de gobierno del sector público, de manera que cada vez se empieza de nuevo y los proyectos no alcanzan a demostrar su capacidad de transformación.
  4. Las políticas públicas, que son la herramienta que permite mantener buenas prácticas en el tiempo, no son ejecutadas con rigurosidad, su presupuesto sigue dependiendo del alcance que el mandatario de turno les quiera dar, por lo tanto; pueden invisibilizarse hasta el punto de desaparecer.
  5. La regulación alrededor de temas ambientales todavía no es lo suficientemente rigurosa ni para el mismo sector público.

El sector privado también se encuentra limitado a la hora de ser completamente responsable en sus prácticas de sostenibilidad económica, ambiental y social:

  1. El desarrollo tecnológico disponible para generar ahorros y eficiencias es todavía insuficiente o en algunos casos muy costoso.
  2. Existen dificultades para encontrar, en toda la cadena de valor, aliados sostenibles que se adapten a las necesidades del sector.
  3. La formación de los líderes empresariales no ha estado enfocada en la sostenibilidad, lo cual sugiere un límite a los grandes cambios corporativos que se requieren hacer en pro de su desarrollo.

Es posible afirmar entonces que ambos sectores encuentran grandes límites en el reto de garantizar los recursos de generaciones futuras y en actuar completamente de forma responsable ambiental y socialmente. Aún así, hay una posibilidad que no ha sido del todo explorada para poder achicar estos límites y en cambio, usar las fortalezas con las que ambos sectores cuentan.

Esta posibilidad implica, en primer lugar, deconstruir la idea de que la sostenibilidad de cada sector únicamente se puede desarrollar de manera aislada. Es imposible que la humanidad viva dignamente en el futuro si cada sector hala para su propio lado y se esfuerza por generar transformaciones solo. La única salida que tenemos es la de conectar, tejer, articular y juntarnos como seres humanos, independientemente del lugar en el que nos encontremos.

El sector público no puede ser sostenible sin el privado; el privado no puede ser sostenible sin el público, pero a esta fórmula sugiero agregar dos nuevos actores fundamentales: la academia y la comunidad, los otros grandes jugadores.

Solo en la alineación de esfuerzos entre estos sectores, será posible hablar de sostenibilidad, pues cada uno de ellos cuenta con características únicas, indispensables e irremplazables que terminan siendo las piezas claves para la construcción de ciudades, países y un planeta sostenible.

Para poder trabajar juntos debemos crear sistemas, herramientas, metodologías, buscar puntos de encuentro y, fundamentalmente, antes de cualquier desarrollo que permita la articulación, debemos, como seres humanos que componemos estos sectores, dejar nuestro ego a un lado, salir de nuestra zona de confort, estar dispuestos a trabajar con personas diferentes, romper con los estereotipos de unos y otros sectores y pensar con empatía.

El sector público no puede ser sostenible sin el privado; el privado no puede ser sostenible sin el público, pero a esta fórmula sugiero agregar dos nuevos actores fundamentales: la academia y la comunidad, los otros grandes jugadores.

Esto ya es posible, ya se han realizado algunos esfuerzos para que esto pase y ya existen ejemplos de éxito. Sin embargo, sigue siendo en una escala pequeña. El llamado es a que pensemos como uno solo, que seamos por primera vez capaces de renunciar a todo lo que hemos ido construyendo en torno a la individualidad, para que podamos realmente mantener y seguir mejorando nuestro país y nuestro planeta. Ya hemos evidenciado  que el camino de la sectorización no nos ha llevado a ser más sostenibles, es hora de que elijamos trabajar juntos para toda la humanidad, ya no tenemos más tiempo.

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