La nueva apuesta: Tener nuestros propios cultivos empresariales

“FUIMOS LOS PRIMEROS EN ATREVERNOS A INICIAR UN MODELO EMPRESARIAL DE CULTIVO DE CACAO EN COLOMBIA UTILIZANDO CLONES DE CACAO FINO DE AROMA”

Hace ocho años llegamos a la conclusión de que el país tenía un modelo disperso de desarrollo de cacao a partir de pequeños productores. Tradicionalmente, el cultivo de cacao en Colombia era una actividad en la cual los agricultores solían ser muy pobres, no tenían recursos tecnológicos, no adelantaban una gestión administrativa y no tenían la capacidad de proyectar el negocio a mediano o largo plazo.

Fue entonces cuando se nos ocurrió un modelo de desarrollo empresarial que dinamizara a los pequeños productores y los animara a sembrar cacao. En 2010, Luker Chocolate optó por tener cultivos propios que ayudaran a la compañía a satisfacer su demanda de Cacao Fino de Aroma −sin dejar de lado las relaciones ya establecidas con las asociaciones de cacaoteros en todo el país−, con el objetivo de tener proyectos agroindustriales demostrativos que promovieran la siembra de cacao a gran escala e impulsaran el desarrollo rural. En ese mismo año, la compañía encontró 550 hectáreas de tierra que eran utilizadas tradicionalmente para ganadería en Necoclí, Antioquia, y que luego convirtió en su primer cultivo agroindustrial y en el mayor cultivo agro-productivo de variedades Fino de Aroma del país, diseñado bajo un sistema agroforestal. Hoy en día este cultivo emplea a más de 180 personas (anteriormente empleaba a 5) y se han sembrado más de 600.000 árboles nuevos, generando un alto impacto económico, social y ambiental en las comunidades aledañas al cultivo. Aquí nació El Sueño de Chocolate, nuestra visión de largo plazo para generar cambio en las regiones productoras de cacao donde trabajamos.

Luker Chocolate fue la primera empresa en atreverse a iniciar un modelo empresarial de cultivo de cacao en Colombia, concretamente, en cultivo de Cacao Fino de Aroma. En primer lugar, esto exigió un importante cambio de mentalidad, que implicó pasar de tener fincas a tener compañías, adoptar tecnología, capacitar el recurso humano, implementar procesos administrativos transparentes y eficientes, y, en general, mirar el negocio a una escala mucho mayor. Lo anterior apunta a garantizarle resultados a Luker Chocolate, pero también a hacer un trabajo de integración vertical para garantizar la trazabilidad y la calidad del cacao. Adicionalmente, este modelo irradia ejemplos de buenas prácticas productivas, de herramientas tecnológicas y de modelos de inversión en la zona para las regiones productoras. Así mismo, produce iniciativas productivas paralelas, mejora las condiciones de las zonas aledañas y aumenta la calidad de vida de la gente que las habita. Finalmente, le ha mostrado al país que se puede tener proyectos de cacao a gran escala rentables.

Necoclí fue el primero de varios proyectos, seguido por una plantación del doble de tamaño en el departamento de Casanare, en un cultivo anteriormente utilizado únicamente para la producción de palma de aceite. El proyecto en el Casanare cuenta con 1000 hectáreas de cacao en un sistema agroforestal con palma, el cual hoy en día ha generado 500 empleos formales.

De igual forma, se prevé el desarrollo de otro cultivo ancla en el departamento del Huila, como parte de una iniciativa para promover la siembra del cacao en ese departamento. El cultivo ancla tiene como principal objetivo el acompañamiento in situ a agricultores de la región, como parte de un gran programa de fomento en el que se invite a otros habitantes a sembrar cacao. La meta es poder ampliar el cultivo de cacao en la región con 350 hectáreas nuevas de cacao y 450 hectáreas de renovación de cultivos en 6 municipios, lo cual impactaría a 375 familias.

Para mí es motivo de orgullo saber que esta empresa no le tiene miedo a emprender grandes proyectos y que ha sido pionera y ejemplo en todo el país por ello.

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